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¿Cuál es la edad correcta para emprender?

¿Existe la edad perfecta para crear tu propio negocio? Es una pregunta que seguramente has planteado alguna vez en tu vida si entre tus planes se encuentra emprender.

Según una investigación realizada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, la edad promedio de un emprendedor exitoso que funda una empresa en ese país es de 45 años.

Sin embargo, como sabes, existen casos como los de Mark Zuckerberg (Facebook), Steve Jobs (Apple) o Bill Gates (Microsoft), quienes fundaron sus compañías promediando 20 años de edad. O como el del creador de Twitter, Evan Williams, quien emprendió a los 35 años. Es decir, la historia nos dice que casi a cualquier edad se puede ser exitoso en el mundo empresarial.

De acuerdo con el estudio Global Entrepreneurship Monitor 2019, en la mayoría de las economías, el rango de edad para iniciar negocios se ubica en un rango entre los 25 y 44 años. En México, el 52% de los emprendedores tienen menos de 34 años, mientras que 19% tienen entre 18 y 24 años.

Pero entonces, ¿cómo saber cuál es la edad ideal? De acuerdo con G2 Consultores firma especializada en generar estrategias para proyectos emprendedores-, existen factores que pueden encaminar a tener una respuesta a esta pregunta:

Balance

Debe existir un balance entre madurez y experiencia. Es evidente que cuando tienes 20 años es difícil poseer ambas: no has vivido lo suficiente como para poder contar con estas cualidades.

Por otro lado cuando emprendes entre los 40 o 50 años de edad o más, se tiene la experiencia y la madurez, sin embargo en esos rangos ya tienes que pensar en el patrimonio para tu retiro, por lo que tienes mucho más que perder y el nivel de riesgo es más grande que cuando estás en los 20.

¿Entonces?

Lo ideal es emprender en un rango entre los 30-35 años de edad, ya que es un momento clave en tu vida: porque aprendiste y tienes experiencia de trabajo, tienes más información sobre cómo funcionan y no las cosas que se relacionan con el sector en el que quieres emprender y, además, el nivel de riesgo, pensando en tu futuro, es menor: si tu empresa no tiene éxito, tienes muchos años de trabajo por delante para perseguir otras opciones generadoras de ingresos.

“De un lado de la balanza está la experiencia que te dan los años, que incluye todo el conocimiento, haber vivido, haber visto; del otro lado tienes el riesgo: qué tanto tienes o no que perder. En los 30 estas dos cosas alcanzan un balance ideal para emprender”, señala Jorge González Gasque, director general de G2 Consultores.

Educación

Otro factor a tomar en cuenta es que cuando estás en este grupo de edad, puede que ya cuentes con una educación universitaria o un postgrado.  De hecho, un estudio de la Fundación Kauffman reveló que más del 90% de los fundadores de compañías tecnológicas estadounidenses tienen una licenciatura y aquellos con una maestría comienzan y construyen sus empresas de manera más rápida que los que no.

¿Y si estoy en otro rango de edad?

¿Qué pasa si emprendes antes de los 20? Lo mejor que puedes hacer es dejarte ayudar. Consigue consultores, socios y gente con ganas de apoyarte. Igualmente prepárate mediante programas de incubación, aceleración o networking, para que conozcas personas de más edad y con más experiencia que tú.

“Si tus ideas de negocio las vas a discutir con tus amigos de tu misma edad o con los compañeros de fiesta, lo más seguro es que nunca se llegue a nada. Lo mejor es conseguir siempre ayuda de gente con más experiencia y con más conocimientos que tú”, detalla González Gasque.

Ahora, si estás en los 40 y quieres emprender, también déjate ayudar por gente con más conocimiento, así como de personas más jóvenes. Ya que debes saber cuáles son las tendencias actuales tanto tecnológicas como culturales.

“Hoy en día los que está en el gusto de los mercados siempre son impulsados por los millennials”, asegura el experto.

Aunque existe un rango de edad en el que podrías estar más preparado que en otro, lo importante es que si tu sueño es emprender y tienes una idea potencial, comienza cuanto antes, sin importar tu edad; eso sí, rodéate siempre de personas que aporten valor a tu negocio desde distintas perspectivas para que se éste se enriquezca.

Está bien recibir ayuda, en especial si es de los profesionales en el área. Mentorías o consultorías pueden ayudar a definir, priorizar, integrar y optimizar los procesos productivos de su empresa según la industria.

En G2 Consultores, te ayudamos a entender los perfiles, procesos, objetivos y la manera más adecuada de medirlos. Contáctate con nosotros y permítenos apoyarte en la creación o actualización de tu estrategia de organización y procesos.

¿Por qué antes de desarrollar un producto necesitas modelar el negocio?

En ocasiones, las startups se conforman por personas expertas en el producto o  servicio que están desarrollando y olvidan incluir a expertos en definir y dirigir la  estrategia de negocio.

Ash Maurya, autor de uno de los libros de cabecera de todo emprendedor: Running Lean, señala que el mayor riesgo no está en el producto, sino en encontrar clientes y mercados. Esto es crucial, porque de acuerdo con un estudio de Startup Genome, el 42% de las nuevas startups no sobreviven porque no resolvieron una necesidad del mercado.

“La habilidad de vender las cosas es indispensable. En ocasiones no necesitas tener un producto perfecto para hacer un gran negocio, pero obviamente tener uno  bueno y competitivo ayuda mucho. Lo más importante es que satisfaga una necesidad y que haya un mercado que lo quiera comprar”, señala Jorge González Gasque, director general de G2 Consultores –firma especializada en generar estrategias para proyectos emprendedores-.

La prioridad de una startup debe ser contar con un modelo de negocios, ¿por qué? De acuerdo con G2 Consultores:

Es el cimiento de tu startup

El modelo de negocio será la base para que toda la estructura funcione de manera adecuada. Por lo que es importante que antes de imaginarte un producto imagines cómo lo vas a vender y a quién.

Según un artículo de Harvard Business Review, los modelos de negocios son en el fondo historias que explican cómo funcionan las empresas. Un buen modelo de negocio responde a preguntas como: ¿quién es el cliente? ¿qué valora el cliente? También responde a preguntas fundamentales que todo gerente debe hacer: ¿cómo ganamos dinero en este negocio? ¿cuál es la lógica económica que explica cómo podemos entregar valor a los clientes a un costo adecuado?

Para desarrollar tu modelo de negocio debes fijarte inicialmente en tus posibles clientes y sus necesidades, lo segundo es la propuesta de valor. Un ejemplo clásico es el caso de Google: el usuario necesitaba un buscador eficaz y la empresa tuvo la tecnología para dárselo, eso fue la clave.

“El eje principal es que tengas una propuesta de valor que resuelve las necesidades de un cliente. Lo siguiente es saber cómo venderás el producto, por medio de qué canales, cómo lo vas monetizar. Continúas con actividades y recursos clave y qué aliados necesitas tener, así como cuánto te costará todo”, detalla González Gasque.

Porque te mostrará el camino para que tu producto sea valioso

El modelo de negocio te mostrará cómo lograr que tus productos y servicios sean valiosos para tus clientes y generen ingresos que permitirán a tu empresa sobrevivir y crecer.

“Es común encontrar startups con productos que no son capaces de hacer market fit, debido a que jamás pensaron cómo y a quién venderlos. Como inversionista, lo primero que hago es preguntarme quién va a comprar esto y si el mercado es suficiente para generar un negocio a largo plazo”, indica el director general de G2 Consultores.

¿Cómo saber si tu modelo funcionará?

Una vez que tienes la propuesta de valor y que sabes quién es tu cliente, sus intereses, cómo te compra y cómo te va a pagar, lo que sigue es minimizar riesgos por medio de pruebas, prototipando y saliendo a vender tu producto.

Algo que debes tomar en cuenta es que si existe una desconexión entre tu propuesta de valor y lo que el mercado quiere, los resultados seguramente no serán lo que esperas porque no estás atendiendo apropiadamente la necesidad.

Además de la propuesta de valor, el modelo de negocio debe contener, entre otros componentes, un segmento de mercado, la estructura de la cadena de valor, la generación de ingresos y márgenes, así como una estrategia competitiva.

Recuerda que no existe un modelo de negocio perfecto, por lo que debes estar preparado en caso que necesites hacer cambios y ajustes que te permitan satisfacer las necesidades del mercado.

Está bien recibir auyuda, en especial si es de los profesionales en el área. Mentorías o consultorías pueden ayudar a definir, priorizar, integrar y optimizar los procesos productivos de su empresa según la industria.

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Cuál es el equipo mínimo viable que una startup debe tener

“Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes”, señala el conferencista y escritor estadounidense Stephen Covey. Esto es una premisa bajo la cual toda startup debería desarrollarse.

¿Cómo saber si cuentas con el equipo mínimo adecuado para que tu proyecto funcione? Es decir, ya tienes la idea, has construido un modelo de negocio sólido y estás listo para validarlo, pero ¿estás rodeado de las personas correctas?

De acuerdo con un estudio de la consultora CB Insights, el 23% de las startups fracasan por tener un equipo inadecuado. “Si el equipo fundador no puede sacar el producto solo (o con una pequeña cantidad de ayuda externa, de trabajadores independientes), no deberían fundar una startup”, señala el texto.

Aquí no estamos hablando de una cantidad exacta de gente con la que deba contar tu startup, sino de las actividades clave que tienen que realizarse dentro de ella y las cuales pueden ser realizadas por una, tres o cinco personas.

“El equipo mínimo viable puede ser uno si ocurre la feliz coincidencia de que ese uno es el que puede hacer toda la ‘magia’. La clave es desarrollar todas las actividades importantes para una compañía”, señala Jorge González Gasque, director general de G2 Consultores –firma especializada en generar estrategias para proyectos emprendedores-.

Recuerda que en la medida que el negocio crezca se requerirán más trabajadores para poder asumir las capacidades de operación y eficiencia, como el aumento de la producción, los servicios, las ventas, así como aspectos legales y financieros.

Sin embargo, es común que cada una de estas actividades en las empresas recién creadas sean realizadas por una o varias personas. De acuerdo con G2 Consultores, el equipo mínimo viable debe contar con fundadores o personal que pueda cumplir con uno o más de estos tres roles:

1.- El vendedor

Saber vender es vital en cualquier sector en el que se desarrolle una empresa. Es una habilidad con la que debe contar un CEO, ya que poder comercializar su producto o servicio es prioridad para captar clientes. Debe poder hablar sobre la visión a largo y corto plazo de la empresa y hacer buenos discursos para poder obtener capital con los inversionistas.

“La parte de ventas siempre está presente independientemente a qué te dediques, así como la parte de poder conectar con clientes potenciales. Un problema de algunas startups es que se forman con equipos de habilidades muy homogéneas. Por ejemplo, se juntan cuatro ingenieros que saben lo mismo y solo se entienden el uno con el otro, pero ¿quién va a conectar con los clientes?”, indica González Gasque.

Según un estudio hecho por CBS Insights a 101 startups que fracasaron, el 17% señaló la incapacidad para comercializar, especialmente entre los fundadores, como un factor determinante para que sus empresas murieran.

2.- El geek

¿La idea que cambiará la vida de las personas por medio de la tecnología puede hacerse realidad? Este es el trabajo del director de tecnología, quien es fundamental para elegir la codificación y la plataforma para que la startup pueda mantener el crecimiento. Él debe tener la habilidad de poder desarrollar en tecnología todas las ideas escritas en un papel. El geek come, duerme y respira tecnología.

“Hay muchos negocios que fueron emprendidos por no geeks. Sí puedes subcontratar gente para hacer estas cosas está perfecto, pero si no le entiendes ni te metas. Si el negocio tiene una base tecnológica y el fundador o fundadores no entienden nada de tecnología, es mejor que ni lo intenten”, detalla el experto.

3.- El financiero

El conocimiento de finanzas empieza desde levantar capital, algo que una startup hará siempre porque tendrá una relación con inversionistas prácticamente toda la vida. La persona que ocupe este puesto debe saber utilizar el dinero de manera adecuada, así como no regalar acciones de más durante una ronda de inversión. En otras palabras, es quien cuidará la vida monetaria de la empresa.

“El financiero es muy importante porque los emprendedores quieren ir por el mundo desarrollando su modelo de negocios sin tener idea de cómo financiarlo correctamente y cómo aprovechar ese financiamiento de la mejor manera en pro del crecimiento de la startup. Es ahí donde alguien con conocimiento financiero entra”, advierte Jorge González Gasque.

El capital es una de las claves para el crecimiento de la empresa, de hecho, pese a que México es el segundo país con más startups registradas en Latinoamérica, el 38% de éstas no puede seguir creciendo por la falta de financiamiento, según un estudio realizado por el Centro Internacional para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial (CIDCE).

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El fondo de inversión que incuba startups

De acuerdo con el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial (CIDCE), solo el 10% de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) mexicanas llegan a los 10 años de vida, mientras que el 75% de las startups fracasan antes de dos años por varias razones, entre ellas, un mal modelo de negocio.

En este último punto es donde entra una excelente herramienta para los emprendedores: las incubadoras. Éstas son una gran opción para ayudar a consolidar  las ideas de negocio desde que nacen hasta que se desarrollan, evaluando la factibilidad y viabilidad técnica, financiera y comercial del proyecto a través del asesoramiento de expertos en el tema.

Sin embargo, el modelo tradicional de incubación tiene problemas generalizados. El primero es que sólo ayudan a los emprendedores a crear un plan de negocios sin pilotos del producto en el mercado; el segundo es que todas las empresas siguen el mismo programa sin importar las diferencias entre industrias o etapa de la empresa.

“Las incubadoras hacen programas en los que meten a muchas personas y todos empiezan a la par en la incubación, entonces no se da la atención personalizada a la startup o al emprendedor que se requiere. Nosotros escogemos un proyecto, el cual entra directamente al programa que se hace de manera específica para ese emprendimiento y se le asigna un consultor de G2 que lo va a guiar dentro de los siguientes seis meses”, detalla Israel Cerda, managing partner de G2 Momentum Capital.

Además de lo anterior, existen muchos proyectos en etapas tempranas -que ni siquiera se les considera emprendimientos ni mucho menos empresas- que necesitan un seguimiento más puntual para que la idea se desarrolle y se convierta en una startup.

Por ello, G2 Momentum Capital decidió crear una incubadora que dé seguimiento a los proyectos durante seis meses, para observar la viabilidad del producto o servicio y preparar a las startups para buscar capital que les permita crecer.

“Nos dimos cuenta que muchos emprendedores llegan pidiendo o buscando capital sin tener la estructura requerida que piden los fondos de inversión. Entonces lo que quisimos es no dejar pasar una muy buena oportunidad de apoyar una buena idea, a un buen emprendedor o a un buen producto, para generar un servicio para ellos y una oportunidad para apoyarlos durante seis meses para dar una mayor viabilidad y en mejor forma a sus productos o servicios”, señaló Cerda.

El proyecto de incubación, que nació en 2016 y que ha ayudado al desarrollo de seis empresas y pretende terminar el año con 15, apuesta por un programa de seguimiento constante como clave en el desarrollo de las startups.

La empresa tiene muy claro que cuando los proyectos están en edades tan tempranas es mejor darles primero una incubación y un servicio de asesoramiento con la meta de convertir una idea en compañía, antes que dinero.

“Si yo preparo bien a las startups, va a ser más fácil conseguir dinero y en mayores cantidades. Si solo les doy dinero y ningún apoyo, pues no sé qué van a hacer con ese capital, no tengo ninguna certeza lo vayan a utilizar productivamente, a crecerlo o a mejorar sus operaciones. Lo que queremos es darles ayuda, convertirlos en compañías, ya que si los profesionalizamos la posibilidad conseguir inversiones es mayor”, detalla Jorge González Gasque, fundador de G2 Momentum Capital.

Además del asesoramiento, si la startup logra consolidar el proyecto, G2 Momentum Capital invierte en ellas y las acompaña de la mano en el camino para nueva búsqueda de capital con otros inversionistas, ya que, según González Gasque “una vez que haces una inversión Ángel en una compañía, el problema de seguir consiguiendo dinero también ya es tuyo”.

Para poder acceder a un servicio de incubación, los emprendedores únicamente deben contar con una descripción clara de su idea y lo que pretender lograr con ella. En el sitio web de G2 Momentum Capital pueden mandar sus datos.

La incubadora tiene entre sus desarrollos casos de éxito como el de Azucena, empresa que desarrolla tortillas a base de maíz y nopal orgánico, y que ya se vende grandes cadenas como Walmart o Amazon, y exporta a países como Suecia.

Levantar el capital necesario para fondear una empresa es una tarea complicada, tanto para emprendedores como para empresarios. Sin embargo, complicado no significa imposible. Tener claridad conocimiento de todas las finanzas, ventas y valuación de tu startup le generará confianza a los inversionistas.

En G2 Consultores, te asesoramos en la determinación de las necesidades de financiamiento de manera personalizada, te apoyamos en la creación de tu pitch deck y la técnica en la que muestras el potencial de tu startup a los inversionistas. Contáctate con nosotros y permítenos apoyarte.

Los 5 errores de las empresas medianas mexicanas

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) existen 4 millones 15 mil unidades empresariales de las que el 99.8% son pequeñas y medianas empresas (PyMes), las cuales generan el 52% del Producto Interno Bruto (PIB) y el 72% de los empleos en México.

Pese a estos números, durante el sexenio anterior cerraron más de 350 mil pequeños y medianos negocios debido a, entre otras razones, una mala administración, productos fuera de tiempo o no contar con el equipo adecuado.

Ante ello es necesario una evolución constante y tomar tiempo para prepararte correctamente, lo que ayudará a evitar futuros errores.

Para auxiliarte con ello, aquí te mostramos algunos de los errores más comunes que cometen las empresas medianas mexicanas, de acuerdo con la consultora de empresas especializada en startups, G2 Consultores.

1.- No estar preparado para escalar

Las empresas que están llegando al siguiente nivel piensan que su equipo de trabajo debe ser el mismo que en el nivel pasado, sin pensar que se necesitarán nuevas habilidades para poder lidiar con los nuevos retos que se presentarán.

“Lo que te funcionó en la etapa A no es lo mismo que te funcionará en la etapa B”, comenta Israel Cerda, socio de G2 Consultores. “Normalmente se puede distinguir porque son habilidades completamente distintas, pero es importante saber que el cliente al que le vendías en la etapa A ya cambió, y tienes que pensar en satisfacer las necesidades de un cliente B”, agregó.

A medida que la antigüedad de la empresa crece también el volumen de ventas; sin embargo, el 44% de las empresas de más de cinco años continúan con un volumen de ventas estancado, según una encuesta de Konfío. Y esto se refleja en la productividad, de la cual las empresas grandes en México tienen una 1.7 veces mayor al de las medianas.

2.- Idealizar tu empresa.

Idealizar a tu empresa, tu producto o tu servicio no necesariamente es malo, sin embargo, centrarte sólo en la visión de captar clientes y crecer y no en la forma de operar puede traerte grandes problemas.

“No analizar la forma en la que ejecutas y operas tu negocio puede ocasionar que pierdas de vista una de las cosas más importantes: los indicadores de tu empresa, pues estás dejando de atender un seguimiento puntual de lo que está pasando y por qué está pasando”, añadió Cerda.

Según una encuesta realizada por Geckoboard, las pequeñas y medianas empresas que revisan sus Key Performance Indicators (KPI’s) tienen el doble de probabilidades de alcanzar sus objetivos.

3.- No tener un consejo de administración

Los consejos de administración pueden ofrecer balance, perspectiva y contactos estratégicos para la empresa, logrando guiarla a la dirección correcta; sin embargo, no contar con uno o tener uno mal implementado o viciado puede resultar en un lastre innecesario.

“Muchas empresas medianas no tienen un consejo de administración, eso significa no contar con personas allegadas que  conozcan el negocio y que puedan aportar su conocimiento, que sepan cómo se está llevando la empresa y que puedan indicar los errores y puntos ciegos de ésta”, añadió el socio de G2 Consultores.

De hecho, la tendencia en México es que la mayoría de las empresas cuentan con un consejo de administración, sin embargo las medianas (93%), lo tienen en menor medida que las pequeñas y las grandes (96% cada una), según un estudio de Deloitte.

4.- Subestimar los puestos estratégicos

Muchas veces se subestiman los puestos estratégicos en las compañías cuando se está en crecimiento y, frecuentemente, son los familiares quienes los ocupan. No es lo mismo el personal que se necesita cuando el proyecto está iniciando, al que se requiere cuando la empresa llega a un nuevo nivel, sin mencionar que a veces los vínculos sanguíneos entorpecen aún más la operación.

Según datos de la Condusef y de la Secretaría de Economía, de cada 100 empresas nuevas que se establecen en el país, 65 desaparecen antes cumplir los dos años de vida, principalmente debido a una administración deficiente y a la falta de conocimientos de los responsables en puestos claves de las empresas.

“En las etapas avanzadas de una empresa es normal que los emprendedores se sientan mucho más seguros de qué es lo que tienen que hacer, pero a veces no se dan cuenta de que necesitan de asesorías y personal especializado que los puedan ayudar en el siguiente nivel, pues ya es otro tipo de gente la que debe estar ahí”, detalló.

5.-  Dirección solar

La dirección solar sucede cuando la organización depende completamente del director general, quien toma las decisiones de todo: compras, ventas, reclutamiento de personal, entre otros, creando una dependencia dañina para la empresa, por lo que es necesario crear una operación estructurada que permita operar con mayor autonomía, y contando con personal que tenga los elementos necesarios para alcanzar las metas.

“Lo ideal es formar una organización que no dependa de una sola persona y que cuente con las bases necesarias para poder crecer, expandirse y cumplir la propuesta que pretende en el mercado, para así poder ser más competitiva”, señaló el especialista.

Muchos dueños de nuevos negocios cometen el error de no delegar actividades a los miembros de su equipo y esta es precisamente una de las razones por las cuales muchas medianas empresas no logran sobrevivir. De hecho, un análisis de la firma Salles, Sainz Grant-Thornton, señala que un problema detectado como causa de fracaso de las Pymes mexicanas, es que el 42% de ellas tienen una excesiva centralización de toma de decisiones.

Recuerda que está bien recibir ayuda, en especial si es de los profesionales en el área. Las consultorías pueden ayudar a definir, priorizar, integrar y optimizar los procesos productivos de su empresa según la industria.

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¿Qué KPI’s deben medir las startups al arranque de año?

Las primeras semanas de año pueden ser buen momento para conocer la productividad de tu startup, para ello la mejor forma de hacerlo es a través de las mediciones de KPI (Key Performance Indicators).

Los KPI’s son los indicadores claves de desempeño, es un valor cuantificable que muestra qué tan efectivamente tu empresa está alcanzando sus objetivos de negocio, además reflejan el comportamiento futuro sobre el progreso de tu startup y ayudan a analizar cómo han evolucionado tus ventas; es decir, te muestran el adecuado camino para ir logrando tus objetivos.

Algunos de los KPI’s son importantes para que los fundadores entiendan a fondo su empresa y para los cuales deberían tener una estrategia o un conjunto de éstas para optimizarlos. También hay que tener en cuenta que algunos indicadores no son relevantes para cierto tipo de empresas.

De acuerdo a cifras del Instituto del Fracaso, el 48% de los emprendedores fracasa por no tener indicadores precisos sobre el estado situacional de su negocio, lo que provoca que no puedan realizar un análisis que les permita tomar medidas necesarias para ajustar los errores.

“Cuando hablas de KPI’s lo más importante es que puedas tener acciones o estrategias para poder cambiarlas o mejorarlas y darles seguimiento de manera mensual, lo que te ayudará a contar con una base sobre la que tomar decisiones en tu startup y a decidir cuáles estrategias están o no funcionando y por qué”,  señala Israel Cerda, socio de G2 Consultores, empresa especializada en generar estrategias para proyectos emprendedores.

Conociendo las KPI fundamentales de tu startup puedes accionar mejoras que posibiliten un incremento en tus ventas, por lo que es primordial que se utilicen correctamente.

Aquí te dejamos una lista de las KPI’s que debes medir, según los expertos de G2 consultores:

Ventas o ingresos totales. Este indicador sirve para comprender de cuánto fueron tus ingresos por las ventas que realizaste en un periodo determinado.

“Si bien esta métrica no hay empresa que no la vea, lo más importante es compararla periódicamente y profundizar en otras para que una organización entienda a fondo cómo escalar”, detalla Cerda. Se trata de entender su comportamiento por geografía, por canal, por productos o líneas de productos y de ver con claridad si están apuntando en la dirección correcta.

Nuevo producto. Aquí debes saber cuánto tiempo te tardaste en solucionar o desarrollar un nuevo módulo de tu producto. Para que una empresa, especialmente tecnológica crezca y se consolide, es indispensable hacer mejoras constantes al producto y optimizar el proceso de escuchar a los clientes y reflejarlo en el producto “Si el año pasado fueron seis meses éste se debió reducir por lo menos a tres” puntualizó el socio de G2.

Clientes nuevos. Dato sobre la cantidad de clientes nuevos que adquirieron tu producto o servicio en un periodo determinado. Sirve para saber si la estrategia de ventas funciona o se tiene que modificar. Este dato se puede profundizar a través de la construcción de segmentos para estudiar a fondo la adquisición y el comportamiento de los mismos.

Costo de clientes nuevos. El costo de adquisición de un cliente es la inversión que una empresa hace para adquirir un cliente nuevo. Para que esta métrica adquiera un alto valor para una organización es indispensable evaluar su comportamiento de manera constante y hacer comparaciones entre periodos, ya sea mensuales, trimestrales o anuales.

Ticket promedio. Es el gasto promedio por transacción de un cliente. Si la empresa puede aumentar el ticket promedio con cada cliente, el retorno de inversión será mayor. Existen un sin fin de estrategias que se pueden aplicar para que esta métrica sea útil, entre ellas el up-sale -vender un servicio o producto más caro- o el cross-sale – vender productos complementarios a los que consume o pretende consumir un cliente.

Retención de clientes. Te sirve para ver cuántos clientes te compran año tras año y para establecer tus objetivos de fidelización hacia futuro. A menos que tengas un modelo de negocio en el que únicamente vendas una vez a cada cliente, es una de las métricas con más impacto en la rentabilidad de una startup, dado que según estudios resulta entre cinco y seis veces más caro atraer un cliente nuevo que venderle a uno que ya tenemos.

NPS (Net Promoter Score). Este Indicador te permite conocer la lealtad de tus clientes y cuántos de ellos están dispuestos a recomendarte. Se mide en una escala de 0 a 10 si recomendaría la empresa a otra persona. Se calcula con el porcentaje de personas que responden abiertamente que sí (9 y 10) menos el porcentaje que dice no, en sus distintos grados (0 a 6), excluyendo a quienes están dudosos (7 y 8).

Clientes perdidos. Indicador sobre cuál es el porcentaje de clientes que deja de comprarte cada año. Aquí debes profundizar en entender cuáles son las causas de su deserción y qué debes hacer en el futuro para que tus clientes permanezcan más tiempo contigo.

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El reparto de acciones de una startup, ¿el primer error de los fundadores?

Tener un negocio propio y trabajar para uno mismo es una idea que a casi todos nos ha pasado alguna vez por la cabeza. Pero ¿qué pasa cuando no eres el único “jefe” y existen varios fundadores entre los cuales se tienen que dividir la empresa, las decisiones y las ganancias?

En el argot se dice que el reparto de una startup es un éxito si todos los cofundadores son igualmente infelices. Es un punto complejo que tendrá grandes repercusiones en el futuro y en el que muchos emprendedores cometen su primer error, puesto que no necesariamente se trata de una división equitativa, sino de un reflejo de obligaciones y responsabilidades.

De acuerdo con Israel Cerda de la Garza, socio de la firma G2 Consultores -empresa especializada en generar estrategias para proyectos emprendedores-, es importante resaltar dos temas relevantes: el primero, ¿cuánto valor aporta cada persona a la compañía?; y segundo, ¿cuánto va a trabajar cada uno para sacar adelante el proyecto?

“Uno de los principales errores es creer que van a aportar todos lo mismo, por lo que es necesario identificar las funciones de cada persona y el valor que aportan. Vale la pena establecer acuerdos por adelantado describiendo los escenarios negativos que podrían ocurrir en el futuro, de esta forma evitarían muchas controversias y aumentar las posibilidades de éxito de las nuevas empresas”, señala Cerda.

A partir de esto, existen claves que como emprendedor no se deben dejar pasar al momento de repartir una startup:

No repartir el capital equitativamente. Joel Spolsky, creador del software de gestión de proyectos, Trello, señala que es relevante delimitar desde el comienzo a quién se considera socio o fundador, sobre la base de que si los cofundadores no dedican tiempo completo a la startup, el trato y la retribución deben ser diferentes.

Partiendo de esto, antes de una etapa de inversión, el reparto debería considerar que los cofundadores conserven entre 80 o 90% de la empresa, de esta forma todavía pueden hacer acuerdos entre los accionistas y delegar, en una persona, todos los derechos de voto para las decisiones estratégicas, señala Cerda.

Definir las tareas. Una startup la hace el equipo que la conforma, por lo que es necesario identificar las tareas de cada fundador. Lo habitual es que todo proyecto se inicie con un grupo reducido de personas y dejar claro quién estará al frente de cada área de trabajo.

Valuar la participación de cada miembro en el presente y a futuro. Para cada una de las etapas de crecimiento de las startups se requieren de personas con talentos y capacidades adecuadas para alcanzar los objetivos, por lo que es necesario más socios. Estos pueden ir desde socios trabajadores, inversores, asesores o colaboradores, los cuales será necesario entender bien qué aportan al proyecto, para qué se necesitan y durante cuánto tiempo.

“Pero lo más importante, es comprender qué quieren a cambio, ya que puede ir desde un interés económico, contribución o una participación de la startup”, subraya Cerda.

Cuidar no perder más del 20% en las primeras rondas frente a inversionistas. Dentro de las mejores prácticas de la industria los fundadores deben mantener hasta el 50% antes de una inversión serie A, sobre todo para que sigan motivados en el proyecto.

Un ejemplo del reparto, para la primera ronda de financiamiento, sería que los fundadores conserven entre 20 o 30%, los inversores Ángel también entre un 20 y 30%, los proveedores de capital de riesgo de 30% a 40%.

“Ya cuando llegas a series B, C, o D, si ya tienes 10% a lo mejor van a preferir que otra persona realice su trabajo y enfocarse en otro emprendimiento en donde sea más rentable”, indicó el miembro de G2 Consultores.

Recuerda que está bien recibir ayuda, en especial si es de los profesionales en el área. Las consultorías pueden ayudar a definir, priorizar, integrar y optimizar los procesos productivos de su empresa según la industria.

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Siete pecados que las startups no deben cometer en su crecimiento

En todas las etapas de crecimiento, desde la conformación de la idea, la puesta en marcha o hasta alcanzar una inversión, las startups enfrentan situaciones que perjudican su evolución o las conducen al fracaso.

“En la industria de las startups hay fallos, errores y también pecados que todos cometemos… La mayoría de los casos que se observan en el ecosistema de México tienen que ver con temas de administración, finanzas y métricas de los negocios”, explica Israel Cerda de la Garza, socio de la firma G2 Consultores.

El Instituto del Fracaso señala que las cinco causas de fracaso en los negocios en México son: ingresos insuficientes para subsistir, falta de indicadores, no contar con un proceso de análisis, planeación deficiente y problemas en la ejecución.

“La habilidad y disposición de los emprendedores para acercarse con asesores y expertos que les ayuden y los guíen en su crecimiento puede brindar herramientas necesarias para el crecimiento del negocio”, recalcó Israel Cerda de la Garza.

En este sentido, G2 Consultores comparte una lista de los principales pecados que las startups deben evitar:

No reclutar el talento adecuado

No identificar objetivamente las necesidades de capital humano es un pecado en el ecosistema emprendedor, ya que para avanzar en las distintas etapas de crecimiento de una startup se requieren conocimiento y habilidades específicas en el equipo. Por ejemplo, el director de tecnología (CTO) que generó el MVP (Minimum Viable Product) en una empresa de software, requiere escalar sus capacidades para participar proactivamente en el crecimiento esperado después de una ronda de inversión Serie A, y aunque resulte difícil en ocasiones, es necesario realizar ajustes en el equipo si se detecta que el talento no es el adecuado para el objetivo.

Subestimar el valor de las personas

Uno de los pecados más recurrentes que cometen los emprendedores, es no reconocer las aptitudes de sus colaboradores o suponer que ellos solos tienen la capacidad para realizar todos los procesos de la compañía, subestimando el valor que cada miembro del equipo aporta al crecimiento. La confianza en el equipo permite a los líderes enfocar su atención a actividades críticas como planear la consolidación de la startup y de paso ampliar sus habilidades empresariales.

No escalar el equipo

No analizar la carga de trabajo impide determinar el momento adecuado para integrar nuevo talento o capacitar a determinadas áreas de la organización, provocando falta de agilidad que limita el crecimiento de la empresa. Para alcanzar los objetivos de la empresa, se requiere una organización balanceada con metas definidas y personal suficiente para ejecutar las tareas claves.

Por ejemplo, al crecer la cartera de clientes podría requerirse fortalecer el área de operaciones para brindar un servicio adecuado.

No estandarizar los procesos

En etapas tempranas, cada área implementa sus propios procesos de trabajo y entregan resultados sin problema; sin embargo, cuando la operación aumenta o el equipo crece, resulta más complicado mantener la productividad y la competitividad. Estandarizar los procesos del negocio sirve como guía para todas las áreas, optimiza el tiempo de trabajo y recursos económicos. Los roles de cada trabajador deben estar claramente definidos, así como sus responsabilidades, de esta manera es mucho más fácil llevar el control de cada departamento.

Falta de planeación de flujos de capital

Ser demasiado optimista al momento de pronosticar los ingresos del negocio es de las principales causas de fracaso de una startup. Las fases de crecimiento de las startups están planeadas en lapsos de 12 a 18 meses, mismo tiempo en el que el capital debe ser administrado hasta a la nueva ronda de inversión. No ejecutarlo de esta manera, motiva a buscar financiamiento de forma impulsiva, provocando la disminución de la participación accionaria, recolección de inversiones sin control y desincentivando futuras rondas.

No conocer la salud de la startup

Durante las etapas tempranas, las startups cometen el error de dar seguimiento solo a algunos indicadores como ingresos y clientes. Sin embargo, existen otras métricas que revelan el desempeño de manera más amplia y permiten trazar estrategias de mejora, como la medición del burn rate, alcance del posicionamiento, retención de clientes, calidad en el servicio. Definir y monitorear regularmente los indicadores clave de la industria acorde a tu modelo de negocio te permitirá conocer el estado de tu emprendimiento.

Falta de un gobierno corporativo

Usualmente antes de alcanzar una inversión Serie A, las startups desestiman la conformación de un gobierno corporativo; sin embargo, implementar prácticas como sesiones de consejo y rendición de cuentas fortalece la confianza de los futuros inversionistas, el camino hacia más las fuentes de capital necesarias para el crecimiento de la compañía.

Recuerda que está bien recibir ayuda, en especial si es de los profesionales en el área. Las consultorías pueden ayudar a definir, priorizar, integrar y optimizar los procesos productivos de su empresa según la industria.

En G2 Consultores, te ayudamos a entender los perfiles, procesos, objetivos y la manera más adecuada de medirlos. Contáctate con nosotros y permítenos apoyarte en la creación o actualización de tu estrategia de organización y procesos.

Emprender con éxito es más que tener una buena idea

Las startups de alto impacto como Rappi, Airbnb, Stripe o Uber nacieron de una buena idea, pero no es lo único que se requiere para alcanzar el éxito. Gran parte de los logros de una empresa se deben a las habilidades, conocimientos y experiencia de sus fundadores.

Israel Cerda de la Garza, socio de la firma G2 Consultores, menciona que la mayoría de las personas creen que una gran idea es la clave de todo éxito en las startups, pero eso es sólo es una pequeña parte. “Una buena idea debe resolver una necesidad del mercado, funcionar y ser escalable, y para alcanzar dichos objetivos los emprendedores necesitan habilidades desde el inicio y desarrollar otras que adquieren sobre la marcha”.  

Un estudio de la consultora TTI Success Insights realizado a un grupo de emprendedores a nivel mundial, arrojó que las principales aptitudes que presentan este tipo de personas son la persuasión, liderazgo, responsabilidad personal, orientación hacia objetivos y habilidades intrapersonales.   

En el caso de México, de acuerdo con el Instituto del Fracaso, iniciativa de Fuckup Nights que estudia las historias de fracaso de más de 50 países, el emprendedor tecnológico mexicano inicia su empresa cuando tiene entre 25 y 40 años, más del 88% tiene experiencia laboral previa, 42% cuenta estudios de posgrado, de los cuales 10.5% tiene el grado de doctorado y 31.5% de maestría, el 42% es profesionista y el 10% abandonó la universidad, y más del 90% son hombres.

Si bien no existe un perfil específico para determinar si una persona es o no emprendedor, lo que es un hecho es que las habilidades de los fundadores, junto con la ejecución del proyecto, son piezas fundamentales para el éxito de la empresa, mucho más importantes que la idea en sí.

“Deben desarrollar y fortalecer habilidades valiosas, además de buscar constantemente fondos, administrar el capital, despertar el interés de los inversionistas, conocer a detalle el desempeño financiero y comercial de la empresa, y medir la operación, por mencionar algunos de los principales elementos”, asegura Israel Cerda.

El equipo de expertos de G2 Consultores te comparte las siguientes habilidades básicas que deben tomar en cuenta los emprendedores para desempeñarse de una manera más ágil y flexible:

Análisis objetivo

La habilidad de escuchar lo que ocurre en el mercado y discernir con objetividad sobre las fortalezas y debilidades del producto o servicio, modelo de negocio y talento humano, son una constante para los emprendedores. Deben contar con inteligencia emocional para actuar con objetividad.

Si el mercado te manda señales de que las cosas no van bien, entonces es momento de replantear la estrategia (pivotear) y medir de cerca los resultados obtenidos con el cambio realizado. Escuchar a tu mercado y tomar acción en lo detectado es fundamental, no hacerlo normalmente termina en fracaso.

Reconoce tus fortalezas y debilidades

Para ser un emprendedor exitoso es necesario reconocer las fortalezas, pero también es importante detectar las debilidades para trabajar en ellas. Esto es una característica muy valorada por la industria, además de ser la base para seleccionar al equipo correcto que cubra esas brechas en la startup. El mismo estudio de TTI Success Insights señala que la falta de autogestión de sí mismos, planeación y organización son las cualidades que más carecen entre los emprendedores.  

Adaptación a cualquier escenario

El mundo de los negocios se mueve cada vez más rápido, por lo que es imprescindible adaptarse a cualquier cambio. Normalmente los emprendedores enfrentan los retos del mercado y adquieren el conocimiento que les hace falta sobre la marcha, si uno quisiera esperar a estar 100% preparado para emprender con éxito, sería ya tarde para el mercado. Es necesario definir y ejecutar un plan para adquirir ese conocimiento y fortalecer las debilidades.

Nociones de administración

Finanzas, contabilidad, producción, asuntos legales y operación de la empresa son temas que los emprendedores deben tener presente en todo momento, por lo que es importante que tengan nociones de cómo se llevan a cabo dentro de su empresa. Además, contar con esa información facilita la toma de decisiones estratégicas, tanto de la dirección de la startup como de inversionistas y accionistas.

Confiar en los expertos

Los consultores y mentores son jugadores muy solicitados en el ecosistema emprendedor. Su trayectoria y experiencia ayudan a las startups en las diferentes fases de su crecimiento, por lo que alejarse de ellos resulta ser un grave error. Es recomendable acercarse a ellos para solicitar consejos, asesorías y tomarlas en serio. Todo a favor de fortalecer las debilidades de los fundadores y adquirir ese conocimiento que se requiere para lograr el éxito en las siguientes etapas de la empresa.

Resiliencia emocional

La resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades, superarlas y seguir adelante. Las startups enfrentan una enorme cantidad de retos e incluso de fracasos, es por ello que la resiliencia resulta una característica muy valorada y prácticamente necesaria en un emprendedor. Es una gran herramienta que otorga una ventaja competitiva y convierte cada momento difícil en una oportunidad de crecimiento.

En conclusión, una buena idea es el origen de un emprendimiento, pero para que éste alcance el éxito es necesario que los emprendedores adquieran el conocimiento y las habilidades adecuadas para escalarlo. Recuerda que está bien recibir ayuda, en especial si es de los profesionales en el área. Las consultorías pueden ayudar a definir, priorizar, integrar y optimizar los procesos productivos de su empresa según la industria.

En G2 Consultores, te ayudamos a entender los perfiles, procesos, objetivos y la manera más adecuada de medirlos. Contáctate con nosotros y permítenos apoyarte en la creación o actualización de tu estrategia de organización y procesos.

¿Cómo evitar tres principales razones de muerte de las startups en México?

El ecosistema emprendedor en México muestra un importante crecimiento en los últimos años, derivado de la intervención del gobierno y la industria privada a favor de iniciativas encaminadas a fortalecer la creación de startups y, sobre todo, el desarrollo económico del país. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el segundo mejor país para emprender, además, el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), señala en su más reciente informe, que en promedio, cada mes se abren cerca de 35,000 negocios.

Sin embargo no todo es viento a favor, un estudio del Consejo Coordinador (CCE) revela que 75 por ciento de las empresas mexicanas cierran a los cinco años de su creación y que son muy pocas las que pueden crecer aceleradamente.

Israel Cerda de la Garza, socio de la firma G2 Consultores, explica que las principales razones de muerte para las startups mexicanas se centran en tres factores: crear productos sin entendimiento del mercado, la falta de madurez del mercado y la incapacidad de operar el negocio.

“Las startups pasan por diferentes etapas críticas, y para salvarlas es necesario ejecutar pequeñas acciones clave que las proyecten a alcanzar sus objetivos de crecimiento y de mercado de una manera más segura y, sobre todo, no morir en el camino”, aseguró el experto, ya que lejos de conformarse con el destino de las startups, “los emprendedores tienen la oportunidad de acercarse a incubadoras, aceleradoras y consultoras que pueden apoyarlos a profesionalizar sus proyectos, incluso proporcionar una visión más clara del camino que deben seguir”.

La firma G2 Consultores comparte las siguientes recomendaciones para evitar la muerte de las startups mexicanas.

1.- Diseñar un producto para satisfacer una necesidad en el mercado.

El Instituto del Fracaso señala que la razón por la que cerca del 36 por ciento de las startups mexicanas fracasan, es debido a no tener un modelo de negocio estable y buscan vender productos que el mercado no necesita.

“Para que un producto o servicio tenga éxito, su primer objetivo debe ser entender la necesidad del mercado y diseñar una solución que la satisfaga. Para ello se requiere crear un Producto Viable Mínimo (MVP) con las características necesarias y probarlo en el mercado hasta que, a través de métricas, se tenga certeza de que se ha logrado entender a los usuarios y se pueda comenzar una ruta de expansión”, explicó Israel Cerda.

2.- Inmadurez del mercado objetivo.

Desarrollar un producto o servicio innovador no es garantía del éxito, más aún si el mercado no está preparado para ello. Por ejemplo, las nuevas tecnologías ofrecen herramientas robustas para hacer realidad la telemedicina, pero la infraestructura, doctores o pacientes, aún se rehúsan a confiar en lo digital para temas de salud.

“El timing para lanzar un producto al mercado es muy importante para el buen desarrollo de los negocios. Puedes tratar de hacer una disrupción con innovación, pero si el mercado potencial no está listo para ello, por cultura o por acceso, el fracaso será inminente porque te ahogas en gastos de atracción de clientes y posicionamiento sin alcanzar los objetivos empresariales”, subrayó el socio de G2 Consultores.

Adelantarse a su tiempo puede ser lo mismo que equivocarse. Es necesario que los emprendedores estén atentos a las tendencias tecnológicas, económicas y culturales del mercado en el que desean incursionar.

3.- Ineficiente estrategia comercial

Las ventas son un factor fundamental para asegurar la rentabilidad de una empresa, permitiéndole no solo sobrevivir, sino crecer. En consecuencia, no vender lo suficiente para ser rentable, es una señal directa que lleva a la muerte de una startup.

“La filosofía de una startup de alto impacto se centra en crecer aceleradamente. El crecimiento no sólo se enfoca en atraer más clientes, la estrategia de expansión debe ir adecuada a la capacidad de producción. Además, debes plantear objetivos de ventas y crecimiento en función de la oportunidad que existe en el mercado, no de lo que puedes hacer hoy”, finalizó Israel Cerda, socio de la firma G2 Consultores.

Finalmente, es importante señalar que los proyectos de emprendimiento se fortalecen cuando los emprendedores realizan un seguimiento oportuno del desempeño de sus negocios, a través del análisis de indicadores, planeación de objetivos y mejora de los procesos.

Recuerda que está bien recibir ayuda, especialmente si esta proviene de expertos en la materia. Detectar nuevas oportunidades o incluso las señales de que tu empresa está fallando puede salvar tu negocio, sin embargo, tan sólo el 12% de las empresas deciden buscar ayuda.

Por ello, en G2 Consultores, te ayudamos a desarrollar tu planeación estratégica para que cuentes con las herramientas necesarias y llevar así tu negocio al próximo nivel. Contáctate con nosotros y permítenos apoyarte en la creación o actualización de tu planeación estratégica.

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